Carta abierta de las asociaciones de madres y padres de los colegios públicos Tirso de Molina y Plácido Domingo I

Nuestros hijos no son cobayas

Las Asociaciones de Madres y Padres de los colegios públicos Tirso de Molina y Plácido Domingo informamos de nuestra preocupación por los efectos que en la salud de nuestros hijos puedan tener las antenas que Vodafone y la inmobiliaria de vivienda protegida Larcovi quieren instalar en la calle Ónice 3, a menos de 50 metros de los centros escolares de la calle Bronce.

La evidencia científica disponible “indica claramente” que la exposición al tipo de radiaciones emitidas por las antenas de telefonía puede causar “pérdida de memoria, aprendizaje lento, funciones motoras más lentas y otras deficiencias del rendimiento en niños, cefaleas y fatigas, desórdenes del sueño, estados neurodegenerativos, reducción en la secreción de melatonina y diversas formas de cáncer” (Informe Bio-iniciativa).

Dos estudios realizados recientemente, uno en Israel (Wolf y Wolf) y otro en Alemania (Eger et al.), constatan un aumento de entre 3,5 y 4,2 veces en las probabilidades de contraer cáncer en el radio de acción de 350-400 metros alrededor de una antena de telefonía móvil.

Además, desde hace más de una década y de forma periódica, conferencias internacionales de científicos y científicas independientes alertan sobre los posibles riesgos que conlleva para la salud pública estar expuestos a este tipo de radiaciones (Resolución de Copenhague, 2010; Porto Alegre, 2009; París, 2009; Londres, 2007, Benevento, 2006; Helsinki, 2005; Friburgo, 2002; Catania, 2002, Alcalá de Henares, 2002; Salzburgo, 2000; Viena, 1998).

La comunidad científica llama la atención sobre la especial vulnerabilidad de los niños, puesto que sus sistemas nerviosos continúan desarrollándose hasta la adolescencia y porque se desconocen las consecuencias de las exposiciones a largo plazo (Informe Bio-iniciativa).

Ignorar la evidencia disponible y las advertencias científicas colocando antenas al lado de los colegios, supone someter a nuestros hijos a una exposición involuntaria a campos electromagnéticos. Serán ellos los que finalmente demostrarán en qué grado es nociva la exposición crónica a tales campos. Para todos los efectos, nuestros hijos "son sujetos involutarios de un experimento en masa" (Hyland), es decir, cobayas.